Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de julio, 2019

AUTÓGROMO YAHUARCOCHA

La velocidad y la adrenalina se juntaron una vez más para la 3ra Válida Copa CATI 2019, los estudiantes de la Universidad Técnica de Cotopaxi viajaron a Ibarra a la carrera más importante de la Región, la cual estuvo acompañada por integrantes nacionales e internacionales. La experiencia vivida fue excelente.

LA CAPA DEL ESTUDIANTE

Todo comenzó cuando un grupo de estudiantes se preparaban para rendir los últimos exámenes de su año lectivo. Uno de ellos, Juan, estaba muy preocupado por el estado calamitoso en el que se hallaban sus botas y el hecho de no tener suficiente dinero para reemplazarlas. Para él era imposible presentarse a sus exámenes en semejantes fachas; ¿sus compañeros le propusieron vender o empeñar su capa, pero para él eso era imposible? Finalmente le ofrecieron algunas monedas para aliviar su situación, pero la ayuda tenía un precio; sus amigos le dijeron que para ganárselas debía ir a las doce de la noche al cementerio del El Tejar, llegar hasta la tumba de una mujer que se quitó la vida, y clavar un clavo, Juan aceptó. Casualmente aquella tumba era la de una joven con la que Juan tuvo amores en el pasado y que se quitó la vida a causa de su traición. ¿El joven estaba lleno de remordimientos? Pero como necesitaba el dinero, acudió a la cita. ¿Subió por el muro y ...

LA CAJA RONCA

Cuenta la leyenda , que, en Ibarra , había dos amigos, Manuel y Carlos . Un día, el papá de Carlos les encargó que vayan a regar unas plantas que ya estaban por secarse, pero ellos, entretenidos en los juegos, no hicieron caso, al recordarse, ya era de noche y tuvieron que ir en la oscuridad.  Al entrarse, cada vez más a los sembríos, escucharon unos sonidos, como de procesión , ante el temor que ese sonido era cada vez más cercano, se escondieron detrás de unos árboles y vieron unos cuerpos flotantes encapuchados , con velas largas apagadas. Estos, cruzaron el lugar llevando una carroza montada por un ser temible de curvos cuernos, afilados dientes de lobo, y unos ojos de serpiente que inquietaban hasta el alma del más valiente. Siguiéndole, se lo podía ver a un individuo de blanco semblante, casi transparente, que tocaba una especie de tambor, del cual venía un sonido:" tararán-tararán ". En ese momento, recordaron los cuentos que escuchaban de n...